La creación de Cuauhtemoc Blanco
Por Humberto Galindo
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Se llegó por fin el momento en que Dios se da el tiempo de crear a los grandes futbolistas de nuestros tiempos. Preparó así la masa y con gran habilidad moldeó al primero: Cristiano Ronaldo y lo destinó a Portugal, continuó con un segundo, Rooney y lo apartó para Inglaterra, inmediatamente después creó varios en línea como generalmente lo hace para Brasil: Kaká, Robinho, Fabiano y compañía, a todos los puso en un mismo paquete. Hubo unos que se quedaron mas tiempo en el horno y los mandó a Africa, Drogba y Etó. Así continuó creando jugadores y repartiéndolos a aquellos países que generalmente se consideran potencias en el Futbol. Al finalizar la jornada, cansado, y cuando solo le quedaba un poco de material hizo gala de destreza y moldeó a una de sus mejores creaciones, la pulga Messi, para Argentina. Como otras veces y para ahorrar tiempo, Dios creaba una figura base, a la cual posteriormente les añadía características específicas. Tan atareado estaba que no notó que una de aquellas figuras se había caído de espaldas a la masa, cuando por fin se dió cuenta era demasiado tarde, la masa se había endurecido y resultó imposible quitarla de la espalda de aquel muñeco. Decidió Dios entonces dejarlo tal y como estaba, con aquel bulto en el lomo y destinarlo a un país al que generalmente no mandaba este tipo de jugadores, México. He aquí pues que Dios acababa de crear: a Cuauhtemoc Blanco.

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